TRUMP SE HACE EL MACHO… HASTA QUE LE PIDEN PRUEBAS

Publicado el 8 de junio de 2026, 6:20

TÍTULO TABLOIDE: TRUMP SE HACE EL MACHO… HASTA QUE LE PIDEN PRUEBAS

Majadero. Sexista. Grosero. Embustero. Donald Trump volvió a dar una clase magistral de cómo comportarse como niño berrinchudo con micrófono, traje caro y alergia terminal a la verdad. En una entrevista con Kristen Welker para Meet the Press de NBC, transmitida el domingo, Trump aguantó preguntas sobre Irán, el ruido de la lluvia, los truenos y hasta el ambiente de granja, pero no pudo sobrevivir a lo más peligroso para él: una periodista que le pidió evidencia. Tremendo drama nacional. Casi hubo que llamar a Protección Civil para rescatar su ego.

La escena fue perfecta, casi bíblica. Trump en una granja de Wisconsin, con tractor y pacas de heno atrás, intentando venderse como hombre del pueblo mientras se desmoronaba porque Kristen Welker no le rindió culto. Cuando ella lo presionó sobre sus acusaciones infundadas de fraude electoral en 2020 y ahora en California, Trump respondió como siempre: insultos, teatro barato y huida. “You’re a one-sided, crooked network… Thank you, darling. Have a good time,” le dijo antes de levantarse y largarse. El “darling” no fue cortesía. Fue el típico manotazo sexista de quien no puede debatir con una mujer preparada sin tratar de disminuirla. Qué valiente, qué estadista, qué monumento humano a la inseguridad con spray tan.

Welker le pidió pruebas. No opiniones. No corazonadas. No “yo escuché por ahí”. Pruebas. Y Trump, el supuesto genio estable, contestó con su método científico favorito: “All I have to do is look.” O sea, su evidencia es mirar. Bajo esa lógica, yo miro una llanta ponchada y ya soy ingeniero aeroespacial. Cuando Welker le recordó que eso no era evidencia, Trump reventó: “You are either crooked or you’re stupid.” Traducción: cuando no puede sostener una mentira, insulta a quien le pone un espejo enfrente. Muy presidencial, si la presidencia fuera una pelea de cantina en cámara lenta.

Y mientras hacía su numerito de mártir perseguido por la prensa “fake” y “dirty”, también soltó otra joya: que no había garantizado “no wars” y que la guerra con Irán no era una guerra interminable porque apenas llevaban tres meses. Tres meses, dice, como quien habla de una promoción de tacos. Durante campaña se vendió como el hombre que no iniciaba guerras, el pacificador naranja de Mar-a-Lago, pero cuando la realidad le cae encima, se lava las manos: “I didn’t promise anything.” Ahí está el resumen de Trump en una frase. Promete todo, niega todo, culpa a todos, y luego se va caminando antes de que alguien revise el recibo.

También defendió la idea de un fondo de 1.776 billones de dólares para supuestas víctimas de “weaponization”, porque aparentemente el contribuyente estadounidense debería financiar el club de llorones políticos del trumpismo. ¿Y los del 6 de enero? Dice que tendría que verlo. Claro. Porque atacar policías en el Capitolio ahora viene con posibilidad de reembolso, como si fuera una mala compra en Costco.

Trump no se fue porque Welker fuera “crooked”. Se fue porque ella hizo periodismo. Se fue porque la mentira, cuando se queda sin aplausos, busca la salida más cercana. Se fue porque el rey del insulto no aguanta una pregunta seria. Y se fue diciendo “darling”, porque hasta en la retirada tenía que embarrar machismo barato. Qué vergüenza. Qué espectáculo. Qué peligroso circo para un país que todavía confunde gritos con liderazgo.

Fuentes incluidas:
https://www.yahoo.com/news/politics/articles/trump-storms-tense-rain-plagued-192419262.html

https://www.huffpost.com/entry/trump-no-new-wars-meet-the-press_n_6a25ad21e4b05951fb610ecd?origin=home-whats-happening-unit

 

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