CUANDO EL CENSOR VIENE POR SUS PROPIOS MONSTRUOS: SI EL GOBIERNO DECIDE QUIÉN HABLA, NADIE ES LIBRE
Nick Fuentes es un hombre profundamente perturbado. Hijo de un mexicano-estadounidense, autodenominado “incel”, vendedor de veneno racial y promotor de porquerías antiinmigrantes, Fuentes representa una de las contradicciones más grotescas de la derecha extremista gringa: el hijo de una historia migrante que se dedica a escupirle a los migrantes. Una especie de Frankenstein ideológico con micrófono, internet y cero vergüenza, porque aparentemente eso ya cuenta como carrera política en este siglo tan fino.