Petróleo en Llamas, Inteligencia en Ruinas
Lo que estamos viendo no es simplemente una guerra entre Israel e Irán con Estados Unidos metido hasta el cuello, sino una transformación peligrosa del conflicto hacia algo mucho más primitivo y devastador: el control directo de la energía como arma. El ataque israelí contra el campo de gas South Pars, uno de los complejos gasíferos más importantes del planeta y pilar del suministro energético iraní, no fue un movimiento táctico aislado sino una señal inequívoca de que el objetivo dejó de ser únicamente militar y pasó a ser económico, estructural y global. (The Guardian)