TRUMP NO TIENE ABUELA: SU RACISMO CONTRA OMAR ES UN ATAQUE A NUESTRAS LIBERTADES
Hay que decirlo sin rodeos: la vergüenza es Donald Trump. Ilhan Omar no tiene que pedirle permiso para ser estadounidense, representar a sus electores ni defender la Constitución. Un presidente que utiliza su tribuna para humillar a una comunidad por su origen degrada su cargo y envenena la convivencia. Y cuando dirige ese desprecio contra una adversaria política, tenemos la obligación de denunciarlo con toda claridad.