¡MÉXICO NO ES SU PIN... COLONIA!

Publicado el 1 de septiembre de 2026, 6:20

Decir que México es para los mexicanos significa, para mí, defender nuestra capacidad de decidir sin tutelas extranjeras. Nuestra cultura, nuestra patria y nuestro gobierno merecen respeto. Soy estadounidense y mexicano, naturalizado en México desde 2012, y respaldo la propuesta de Claudia Sheinbaum: quien aspire a encabezar el Ejecutivo debe asumir un compromiso jurídico exclusivo con el país.

La iniciativa plantea exigir nacionalidad mexicana única para competir por la Presidencia, las gubernaturas y la Jefatura de Gobierno capitalina. Quien tenga otra tendría que renunciar a ella antes de registrarse. Sigue siendo una propuesta, no una prohibición vigente. La considero una pieza importante para que la defensa de la soberanía impulsada por la 4T tenga continuidad más allá de una presidenta.

Frente a Trump, cualquier precaución contra la injerencia merece discutirse seriamente. Un pasaporte extranjero no convierte automáticamente a nadie en agente de Washington, pero tampoco podemos fingir que las obligaciones frente a otro Estado carecen de importancia. Gobernar implica manejar información, seguridad y decisiones que pueden enfrentar intereses nacionales.

Sheinbaum puso como ejemplo a Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas con nacionalidad mexicana y estadounidense. Comparto la preocupación de que otra ciudadanía pueda invocarse como escudo político. Aunque renunciar a ella no elimina por sí mismo la impunidad: también hacen falta investigaciones sólidas, tribunales independientes y cooperación internacional. Ningún trámite sustituye a la justicia.

En América Latina están los casos de Abelardo de la Espriella, con nacionalidades colombiana, italiana y estadounidense, y Daniel Noboa, nacido en Miami y también ecuatoriano. Tener otra ciudadanía no borra su pertenencia latinoamericana. Mi objeción es política: prefiero que quien dirija México no mantenga simultáneamente vínculos de ciudadanía con otro Estado.

Eso tampoco equivale a expulsar de la vida pública a los millones de mexicanos binacionales. Esta iniciativa se concentra en las principales titularidades ejecutivas. Para diputaciones, senadurías y cargos locales existen requisitos propios que deben revisarse; sería irresponsable prometer acceso automático. Defender condiciones especiales para gobernar debe ir acompañado del respeto a nuestros paisanos y sus derechos.

Entonces aparece el republicano Carlos Giménez, acusando a Sheinbaum de debilitar la democracia y revivir la llamada dictadura perfecta. ¡Qué conveniente encontrar autoritarismo cruzando el río Bravo mientras se milita en el partido de Trump! Antes de repartir certificados democráticos, que mire hacia su propia casa. México no necesita su permiso para debatir su Constitución.

Además, Estados Unidos excluye de la Presidencia a quienes adquirieron su ciudadanía por naturalización. Exige ser ciudadano por nacimiento, lo cual no siempre significa haber nacido dentro del territorio. Aclaremos también que esa regla no constituye una prohibición general de doble ciudadanía. Las restricciones son distintas, pero los requisitos especiales para encabezar un país no son invento de Morena.

Ted Cruz renunció a su ciudadanía canadiense en 2014; hacerlo no fue lo que le dio ciudadanía estadounidense desde el nacimiento. Bernie Moreno también renunció a la colombiana y después propuso eliminar la doble ciudadanía para todos los estadounidenses. Ambos son republicanos, del mismo partido que Giménez. Ahí sí pretenden extender la exigencia a la población entera. ¡Vaya selectividad para escandalizarse!

Finalmente, Julián LeBarón, aspirante a gobernar Chihuahua (Reuters documentó que tenía varias esposas en 2019), considera injusta la propuesta. En la entrevista citada evitó contestar directamente si renunciaría a la ciudadanía estadounidense. No dijo que jamás lo haría.

Le concedo algo: un solo pasaporte no garantiza honestidad. Pero yo sí considero razonable exigir esa renuncia para ejercer el máximo poder ejecutivo. La regla debe aplicarse parejo, incluso a Morena, y nunca convertirse en pretexto para perseguir adversarios. Mi respaldo nace de una convicción: México debe gobernarse pensando primero en su pueblo, sin pedir instrucciones ni favores a Washington.

Les habla El Chupacabras. #ElChupacast

Fuentes consultadas:

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