Donald Trump acaba de robarse una página del viejo manual del PRI: si temes perder una elección, abre la cartera pública y promete repartir dinero.
Durante décadas, el PRI mexicano perfeccionó la compra y coacción del voto mediante despensas, materiales de construcción, tarjetas, camisetas y dinero en efectivo. En la elección presidencial de 2000, Alianza Cívica calculó que casi 8 millones de mexicanos recibieron algún beneficio a cambio de apoyo electoral. Ese mismo año estalló Pemexgate: 500 millones de pesos del sindicato petrolero terminaron en la campaña de Francisco Labastida. En 2012 aparecieron las tarjetas Soriana y una red opaca que financió 9,224 tarjetas Monex.
Trump, siempre convencido de que todo debe llevar su nombre en letras doradas, quiere superar hasta al PRI. En la convención republicana de Dallas ofreció 5 mil dólares a cada ciudadano adulto, pero con una condición política perfectamente clara: que los republicanos conserven tanto la Cámara de Representantes como el Senado.
Ésta fue su declaración completa:
“Como nos ha ido tan bien, y como nuestro país está ganando tanto dinero que solamente yo puedo hacerles esta promesa, aquí está mi promesa: si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos, ambos, debido a nuestro tremendo éxito económico —como nunca antes había sucedido en la historia— y debido a nuestra enorme fortaleza y éxito económicos, entregaré un dividendo de 5 mil dólares a cada ciudadano adulto de Estados Unidos”.
Eso no es política económica. Es una oferta electoral cubierta con papel de regalo: voten por mi partido y después les mando un cheque. No prueba por sí sola el delito penal de compra de votos, porque se presenta como una promesa general de campaña y no como un pago individual secreto. Pero políticamente huele a la misma vieja despensa priista, solamente que ahora la despensa cuesta 5 mil dólares y lleva impreso el nombre de Trump.
Además, el supuesto “dividendo Trump” podría costar más de 1 billón de dólares —un millón de millones— dependiendo de cuántos ciudadanos adultos calificaran. Trump no explicó de dónde saldría el dinero porque, evidentemente, “solamente yo puedo hacerlo” no es una partida presupuestaria.
La Constitución tampoco le permite sacar mágicamente cientos de miles de millones de dólares de la Tesorería. El Artículo I establece que el dinero público sólo puede gastarse mediante asignaciones autorizadas por ley. Es decir, la Cámara y el Senado tendrían que aprobar el programa. Trump está ofreciendo un cheque que todavía no existe, con fondos que no controla unilateralmente y condicionado a que los votantes le entreguen el Congreso.
El autoproclamado rey de la responsabilidad fiscal hace esta promesa mientras el déficit federal ya alcanzó 1.799 billones de dólares durante los primeros 10 meses del año fiscal 2026, superando el déficit de todo 2025. La deuda nacional ronda los 39 billones y sigue creciendo.
Y mientras Trump presume que el país está “ganando muchísimo dinero”, su guerra con Irán ya les ha impuesto a los consumidores estadounidenses unos 100 mil millones de dólares adicionales en gasolina y diésel. Eso equivale a más de 760 dólares por hogar. No debe confundirse con el gasto militar directo, cuyo último cálculo público del Pentágono fue de 37 mil 500 millones en julio y seguramente ya quedó muy atrás.
Prometió abaratar los alimentos. No cumplió. Prometió reducir la gasolina. No cumplió. Prometió responsabilidad fiscal y terminó ofreciendo más de 1 billón de dólares para rescatar a su partido en noviembre.
El PRI repartía despensas con recursos públicos. Trump pretende repartir cheques gigantes con dinero prestado y luego presentarse como un Santa Claus anaranjado. Pero Santa Claus regalaba lo suyo. Trump quiere comprar gratitud electoral con el dinero de los contribuyentes, aumentar la deuda y dejarles la cuenta a los mismos ciudadanos que dice estar premiando.
No es un dividendo. Es una promesa desesperada, fiscalmente obscena y con inconfundible aroma a mapache electoral.
Les habla El Chupacabras… y recuerden: cuando un político les ofrece dinero a cambio de conservar el poder, revisen bien la cartera. Probablemente ya metió la mano en ella.
#ElChupacast
FUENTES:
https://www.theguardian.com/us-news/2026/sep/09/trump-republican-convention-speech-midterm-elections
https://www.axios.com/2026/09/07/iran-gas-prices-diesel-100-billion
https://constitution.congress.gov/browse/article-1/section-9/
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