Apenas un día después de un ataque brutal y extrajudicial contra Venezuela, del secuestro de un presidente soberano, y de una exigencia imperial descarada para que el país entregue sus recursos naturales, el discurso dominante insiste en una falsa dicotomía: o Nicolás Maduro es un tirano diabólico que “merecía” su destino, o es un héroe antiimperialista intocable al que no se le puede cuestionar nada.
Ese encuadre es una mentira.
No hay absolutamente nada que justifique la captura ilegal, la desestabilización o la destrucción de una nación soberana por parte de un Estado mafioso encabezado por un delincuente convicto como Donald Trump.
Las sanciones son castigo colectivo.
El “cambio de régimen” es colonialismo con otro nombre.
Punto.
https://www.cepr.net/publications/sanctions-venezuela
Pero rechazar la barbarie imperial no obliga a blanquear la decadencia autoritaria. Y aquí es donde fallan tanto la derecha como una parte de la izquierda.
La verdad no es “Maduro el demonio” ni “Maduro el mártir”.
Maduro no es ni diablo ni santo.
Es una mezcolanza que terminó pudriéndose.
Petróleo, clase y la ruptura bolivariana
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, una realidad que ha marcado un siglo de extracción, desigualdad y dominación extranjera
https://www.eia.gov/international/analysis/country/VEN
Durante décadas, esa riqueza fluyó hacia el capital extranjero y las élites locales, mientras la clase trabajadora era tratada como desechable. De esa fractura histórica surge Hugo Chávez y el proceso bolivariano: un intento real —aunque contradictorio— de redistribución, participación popular y soberanía
https://nacla.org/article/hugo-chavez-and-bolivarian-process
Ese proyecto importó.
Y precisamente por eso merece ser defendido del imperio, pero también de la traición interna.
El ascenso de Maduro: poder heredado, legitimidad prestada
Nicolás Maduro no surge de la academia ni de la teoría. Surge de la ideología y de las circunstancias. En 1986 viajó a Cuba para un año de formación política —su única educación formal más allá de la preparatoria
https://apnews.com/article/venezuela-maduro-president-bus-driver-cuba-5d7d98f6e4f44c6a9b9e58c71d8c1a5a
A su regreso trabajó como chofer del Metro de Caracas, donde ascendió como dirigente sindical. Ya en los años noventa, los propios servicios de inteligencia venezolanos lo describían como un izquierdista radical con vínculos estrechos con el gobierno cubano
https://www.dallasnews.com/news/world/2026/01/03/how-venezuelas-maduro-rose-from-bus-driver-to-president-and-landed-in-us-custody/
Tras el indulto de Chávez en 1994, Maduro se integró al movimiento bolivariano y fue escalando posiciones: diputado, presidente de la Asamblea Nacional, seis años como canciller y finalmente vicepresidente
https://apnews.com/article/venezuela-election-maduro-chavez-successor-2013-6a4e4f8b3c7d4c2c9c5f1e6c7b9a0a1
En su último mensaje televisado, Chávez lo designó públicamente como su sucesor
https://www.bbc.com/news/world-latin-america-20664349
Maduro ganó en 2013 por un margen mínimo, sostenido casi exclusivamente por el arrastre político de Chávez
https://www.reuters.com/world/americas/maduro-wins-venezuela-election-narrow-margin-2013-04-15/
Continuidades que compraron tiempo — pero no confianza
Seamos claros: Maduro no abandonó el chavismo de inmediato.
Su gobierno expandió los CLAP durante los peores momentos de escasez
https://venezuelanalysis.com/analysis/14531
Impulsó la Gran Misión Vivienda Venezuela, con el Estado afirmando haber entregado más de 4.6 millones de viviendas hasta 2023
https://en.wikipedia.org/wiki/Gran_Misi%C3%B3n_Vivienda_Venezuela
Estos programas salvaron vidas y explican por qué amplios sectores del Sur Global rechazaron las sanciones y los intentos de golpe
https://www.cepr.net/sanctions-against-venezuela-are-devastating-and-illegal/
Pero los programas sociales no sustituyen indefinidamente la democracia, la rendición de cuentas ni el poder popular real.
De proyecto popular a régimen bonapartista
Hacia mediados de la década de 2010, la ruptura fue clara —y vino desde la izquierda.
Analistas marxistas describen al gobierno de Maduro como bonapartista: concentración de poder en una élite civil-militar que gobierna en nombre del pueblo mientras lo neutraliza políticamente
https://leftvoice.org/venezuela-maduros-bonapartist-regime-and-the-left/
Las comunas fueron desplazadas. El control obrero se evaporó. La lealtad sustituyó a la participación
https://venezuelanalysis.com/analysis/14958
Reprimir a la izquierda: el pecado imperdonable
Maduro no solo reprimió a la derecha.
Reprimió a la izquierda.
El Partido Comunista de Venezuela (PCV) rompió con el gobierno y se integró a la Alternativa Popular Revolucionaria (APR)
https://en.wikipedia.org/wiki/Popular_Revolutionary_Alternative
Su secretario general, Óscar Figuera, fue contundente:
“Hablan de socialismo, de revolución, de bolivarianismo, mientras atropellan y masacran los derechos del pueblo.”
https://idcommunism.com/2021/01/communist-party-venezuela-breaks-maduro.html
Esto no es propaganda del Departamento de Estado.
Es rebelión socialista interna.
Petro pone el alto: cuando la izquierda dice “no”
La crisis democrática fue tan profunda que incluso gobiernos progresistas se negaron a fingir normalidad.
El presidente colombiano Gustavo Petro declaró a CBS News:
“Venezuela no ha tenido elecciones libres.”
https://www.cbsnews.com/news/colombia-president-gustavo-petro-venezuela-elections-not-free/
Petro explicó que los comicios no fueron libres ni justos porque:
“Las condiciones no permitían una competencia electoral verdaderamente abierta.”
https://latinamericareports.com/petro-says-venezuela-elections-not-free/
Reconocer esos procesos —dijo— socava la democracia misma
https://www.cbsnews.com/news/gustavo-petro-interview-cbs-face-the-nation/
Cuando la izquierda retira el reconocimiento, el problema no es narrativo: es estructural.
La pregunta de los 200 millones que lo destruye todo
Aquí está la pregunta que ningún discurso revolucionario puede esquivar:
¿Un verdadero socialista exigiría 200 millones de dólares y amnistía legal para dejar el poder?
Porque eso es exactamente lo que Nicolás Maduro habría hecho.
Según reportes resumidos por Colombia One, Maduro le dijo a Donald Trump que aceptaría salir del poder si podía conservar unos 200 millones de dólares y recibir inmunidad total
https://colombiaone.com/2025/11/venezuela-maduro-trump-call-exile/
Reuters confirmó conversaciones sobre una posible salida a cambio de amnistía y alivio de sanciones, aunque sin precisar la cifra
https://www.reuters.com/world/americas/maduro-open-step-down-amnesty-talks-2025-11-22/
Alto ahí.
Un socialista no negocia el exilio como oligarca fugitivo.
Un revolucionario no se cotiza como startup.
Un dirigente comprometido con su pueblo no dice: “Entréguenles el país, pero déjenme el dinero.”
Eso no es resistencia.
Eso es economía de Judas.
El contraste que lo dice todo: Pepe Mujica
¿Quieres saber cómo luce un presidente preocupado por su pueblo?
Mira a Uruguay.
José Mujica, expresidente uruguayo, vivía en una pequeña granja, donaba la mayor parte de su salario y conducía un Volkswagen Sedán viejo siendo jefe de Estado
https://www.bbc.com/news/magazine-20243493
Mujica lo resumió así:
“No soy pobre. Pobres son los que quieren más.”
https://www.theguardian.com/world/2013/nov/15/jose-mujica-uruguay-poorest-president
Sin cuentas offshore.
Sin pactos de exilio.
Sin cheques de 200 millones.
Eso es ética política.
Eso es socialismo sin comillas.
La única posición de izquierda coherente
El secuestro imperial: criminal.
Las sanciones: guerra económica.
La “preocupación” de Trump: una burla sangrienta.
Pero Maduro no es la revolución.
La monetizó.
Venezuela merece soberanía y democracia.
El pueblo merece justicia —no imperio, no oligarcas vestidos de rojo.
Que Maduro enfrente la voluntad del pueblo venezolano, no la furia oligárquica de Washington ni la amnesia de la solidaridad ciega.
Eso no es centrismo.
Eso es izquierda sin ilusiones.
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