GUERRA SUCIA CONTRA NIÑOS

Publicado el 22 de enero de 2026, 6:37

Como padre, escribo esto con el estómago hecho nudo. No como analista frío ni como comentarista distante, sino como alguien que imagina —con terror real— a su hijo siendo interrogado, separado o usado como herramienta por un Estado que ha decidido declarar la guerra a todo lo que huela a moreno, a acento, a español.

Soy un hombre blanco, con privilegios. No pretendo fingir que entiendo todas las capas del racismo estructural en Estados Unidos. Pero tengo un hijo mestizo. Y en un país donde agentes armados, encapuchados y sin identificación rodean escuelas, siguen autobuses escolares y detienen niños, la idea de que un agente de ICE pueda cuestionar a mi hijo por su color de piel o por hablar español me desgarra.

LA CRUELDAD NO EMPEZÓ CON TRUMP — PERO CON ÉL SE VOLVIÓ ESPECTÁCULO

Donald Trump es brutal. Sádico. Despiadado. Pero también es heredero de una maquinaria de crueldad que no nació con él.

La historia reciente de la política migratoria estadounidense es una línea continua de violencia legalizada:

1997: el acuerdo Flores limita la detención de niños, no por humanidad, sino porque el Estado había demostrado ser incapaz de tratarlos como personas.
Años 2000–2010: expansión del aparato de detención y deportación.
Administración Obama: detención familiar masiva, deportaciones récord, niños obligados a defenderse solos en cortes migratorias.
Trump: separación sistemática, redadas teatrales, niños como carnada.

Trump no inventó la crueldad. La convirtió en política de shock and awe.

LOS NIÑOS DE HOY: DETENCIONES RECIENTES QUE CRUZAN TODA LÍNEA MORAL

En enero, el distrito escolar de Columbia Heights confirmó que cuatro estudiantes fueron detenidos por agentes federales en apenas dos semanas.

Uno de ellos: Liam Conejo Ramos, de cinco años.

Agentes enmascarados lo detuvieron en su propio driveway cuando regresaba de la escuela con su padre. Rechazaron que otro adulto se hiciera cargo de él. Sacaron al niño de un auto encendido. Lo llevaron hasta la puerta de su casa y le ordenaron tocar para ver si alguien más salía.

Un niño de cinco años usado como carnada.

No hay órdenes de deportación. La familia tiene un caso de asilo activo. Aun así, Liam y su padre fueron enviados a un centro de detención familiar en Texas.

Fuente:
https://www.themirror.com/news/us-news/ice-arrests-immigration-school-children-1633216

Otro caso: una niña llamó a su padre desde la escuela para decirle que ICE la estaba llevando ahí. Cuando él llegó, ya se habían llevado a su esposa y a su hija. Al final del día, ambas estaban en Texas.

Una tercera estudiante fue detenida camino a la escuela.

Un joven de 17 años fue arrestado cuando agentes irrumpieron en su apartamento.

"ICE está rondando nuestras escuelas, siguiendo autobuses, entrando a estacionamientos y llevándose a nuestros niños", dijo la superintendenta. La sensación de seguridad se rompió. Los corazones también.

MORRISTOWN, NUEVA JERSEY: UNA NIÑA SOLA EN CASA

Annabella, seis años.

Su padre, Adonay Mancia Rodríguez, bajó a recoger comida. ICE se lo llevó.

La dejaron sola.

Vecinos llamaron a la madre, que trabajaba en Walmart. La niña salió al pasillo buscando a su papá.

“¿Dónde está papi?”

No hay cargos criminales. Más de diez años trabajando en la comunidad.

Fuente:
https://www.themirror.com/news/us-news/ice-immigration-arrest-morristown-nj-1619645

“NO ME PIDAN QUE SIGA ADELANTE”

La activista Ellin Jimmerson lo dice claro: moverse adelante es un privilegio.

Las decenas de miles que murieron intentando cruzar durante la era Obama merecen memoria.
Los millones de familias rotas por ICE antes de Trump merecen memoria.
Los miles de niños dejados en foster care merecen memoria.

“No tengo intención de seguir adelante. No voy a hacerlo.”

Fuente:
https://www.facebook.com/share/p/1KRMHofVHw/

NIÑOS EN CORTE, SIN ABOGADO, CONTRA EL ESTADO

Arturo tenía tres años.

El gobierno lo puso solo en proceso de deportación. Sin abogado. Sin capacidad de entender. Sin voz.

No es un caso aislado. En 2014, menos de un tercio de los niños en corte migratoria tenían representación legal.

El caso J.E.F.M. v. Holder documenta cómo bebés, niños y adolescentes son obligados a defenderse solos frente a jueces, formularios en inglés y plazos imposibles.

Fuente:
https://www.americanimmigrationcouncil.org/blog/can-three-year-old-represent-court/

EL VERDADERO VEREDICTO

Todo esto es legal.

Y eso es lo más aterrador.

Porque cuando la ley permite usar niños como carnada, dejarlos solos, encarcelarlos, traumatizarlos y exigirles que se defiendan solos… el problema no es solo Trump.

Es el sistema.

Trump lo hizo más cruel. Más visible. Más obsceno.

Pero esta guerra contra la niñez migrante lleva décadas.

Y cada niño detenido no es una falla del sistema: es la prueba irrefutable de un Estado que eligió la crueldad como política pública, que normalizó el terror contra la infancia y que debe ser señalado, denunciado y juzgado por convertir la ley en un arma contra los más indefensos.

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