NIÑOS PRESOS, JUECES HARTOS: EL SISTEMA MIGRATORIO DE TRUMP SE DESCOMPONE

Publicado el 29 de enero de 2026, 4:26

Donald Trump sigue vendiendo la fantasía de “ley y orden”, pero en Minnesota lo que se acumula es otra cosa: órdenes judiciales ignoradas, jueces al límite y niños enfermos encerrados tras rejas. Mientras la Casa Blanca insiste en su cruzada interminable contra los inmigrantes, los tribunales empiezan a dejar constancia escrita de un patrón que ya no puede ocultarse.

Un juez federal en Minnesota, Patrick Schiltz, documentó 96 violaciones a órdenes judiciales por parte de ICE en solo un mes. Noventa y seis veces en que la agencia decidió que la ley era opcional. Schiltz fue directo: esto debería alarmar a cualquiera que crea en el Estado de derecho. Y lanzó una advertencia poco común: si el desacato continúa, altos funcionarios, incluido el director interino Todd Lyons, podrían ser obligados a comparecer personalmente ante la corte.
Fuente: ABC News
https://abcnews.go.com/US/live-updates/minneapolis-ice-shooting-live-updates-doj-investigating-apparent/?id=129340693

Casi al mismo tiempo, otro juez federal bloqueó una operación del gobierno de Trump en Minnesota que buscaba detener refugiados que no han cometido delito alguno, bajo el pretexto de la llamada “Operation PARRIS”. El mensaje judicial fue claro: no se puede usar el sistema migratorio como redada política.
Fuente: ABC News
https://abcnews.go.com/US/judge-blocks-removal-5-year-detained-ice-minnesota/story?id=129614901

Pero mientras los jueces intentan frenar los abusos en el papel, ICE sigue causando daños reales en el terreno. Ahí aparece el nombre que ya no debería ser ignorado: Liam Conejo Ramos.

Liam tiene cinco años. Volvía del preescolar cuando agentes de ICE lo detuvieron junto a su padre, Adrián Conejo Arias, frente a su casa en un suburbio de Minneapolis. Padre e hijo entraron legalmente a Estados Unidos para solicitar asilo, sin orden de deportación y sin antecedentes criminales. Aun así, fueron trasladados a un centro de detención familiar en Dilley, Texas.

El DHS respondió con su libreto habitual, acusando al padre de “abandonar” al niño. Escuelas, testigos y abogados lo desmintieron. Otra vez, la narrativa oficial de ICE chocó con los hechos.
Fuente: ABC News
https://abcnews.go.com/US/judge-blocks-removal-5-year-detained-ice-minnesota/story?id=129614901

Un juez federal en Texas bloqueó temporalmente su deportación. Fue un pequeño respiro legal, pero no un rescate. Liam ya estaba atrapado dentro del sistema.

Hoy, según su madre y autoridades escolares, Liam está enfermo, con fiebre, vómitos, dolor estomacal y sin ganas de comer. Duerme casi todo el tiempo. Abogados describen el centro de Dilley como un lugar con comida contaminada, agua en mal estado, abuso verbal y atención médica negligente.
Fuente: HuffPost
https://www.huffpost.com/entry/liam-conejo-ramos-sick-ice-detention_n_696fd209e4b0559a85915488

El congresista Joaquín Castro lo visitó esta semana. Liam no despertó durante la visita. Apareció débil, sostenido por su padre, ausente. Esa imagen resume toda esta política mejor que mil discursos.

Cierre

Aquí es donde todo converge. Jueces que documentan desacato. Órdenes judiciales que intentan frenar el abuso. Y aun así, un niño de cinco años enfermándose bajo custodia del gobierno de Estados Unidos.

Trump puede seguir hablando de “mano dura”. ICE puede seguir actuando como si la ley fuera un estorbo. Pero cada fallo judicial y cada foto desde Dilley dejan una verdad imposible de borrar: cuando un Estado encierra y enferma a un niño, ya no está aplicando la ley. Está quebrándola.

Liam no es un “caso”. Es un niño. Y mientras siga detenido, todo este sistema queda moralmente expuesto.

#FREELIAM

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