Donald Trump dice que va a “desescalar”.
No retirarse. No corregir. No asumir responsabilidad.
Solo “desescalar un poquito”, como quien baja el volumen mientras la casa sigue en llamas.
Él mismo lo dijo en Fox News: “We’re going to de-escalate a little bit… I don’t think it’s a pullback.”
No es una retirada, insiste. Solo un “ajuste”. Un cambio cosmético.
Aunque la mona se vista de seda, mona se queda, mientras el aparato federal sigue disparando.
La supuesta desescalada llega después de tres semanas de ocupación federal en Minnesota, dos personas muertas a manos de agentes migratorios, protestas constantes, una fractura interna en las agencias federales y encuestas que muestran a Trump desplomándose incluso en su tema sagrado: inmigración. Hoy, la mayoría del país quiere que las redadas terminen, y la aprobación presidencial está en mínimos históricos.
Pero mientras Trump juega con el lenguaje, el conteo de balas sigue subiendo.
Tres días después del asesinato de Alex Pretti en Minneapolis, y semanas después de que un agente de ICE matara a Renee Good, otro hombre fue baleado por la Patrulla Fronteriza en Arizona. El comunicado oficial dice “presunto contrabandista”. Siempre lo dice. Siempre funciona.
Lenguaje inflamatorio para deshumanizar. Para justificar. Para cerrar filas antes de que empiecen las preguntas.
Ese es el patrón: smuggler, criminal history, use of force under investigation.
Un guion repetido hasta el cansancio mientras el gobierno insiste en que todo está bajo control.
Lo que Washington no quiere admitir es que la rebelión no viene solo de las calles, viene de adentro.
Agentes de ICE y Border Patrol, hablando bajo anonimato, describen Minnesota no como una operación profesional, sino como un circo peligroso: reclutas jóvenes, mal entrenados, ideologizados, persiguiendo viáticos y overtime; mandos medios desapareciendo en “reuniones legales urgentes”; voluntarios enviados a ciudades demócratas sin una cadena clara de mando.
Uno lo dijo sin rodeos:
“¿Diez contra uno y lo mejor que pueden hacer es dispararle por la espalda?”
Otro fue más directo todavía:
“No siempre podemos justificar algo solo porque fue uno de los nuestros.”
Ese es el dato más explosivo de todos. Ni siquiera ellos están comprando la narrativa.
Chuck Schumer lo dijo con una claridad que ya no disimula nada: Kristi Noem y Stephen Miller son liars. Y prometió bloquear cualquier presupuesto que siga financiando a DHS e ICE.
En la Cámara de Representantes, más de 160 demócratas respaldan ya artículos de impeachment contra Noem. No solo progresistas. Moderados. Liderazgo. Nombres que normalmente huyen del conflicto.
No es simbolismo. Es miedo institucional.
Trump, por su parte, se aferra. Se niega a despedir a Noem. Envía a Tom Homan a Minnesota. Quita discretamente a Greg Bovino. Llama al gobernador Walz. Publica mensajes conciliadores. Todo al mismo tiempo.
Contradicción como método de gobierno.
La base MAGA lo siente. Los halcones migratorios gritan traición. Medios conservadores advierten que cualquier repliegue en Minnesota sería el principio del fin del proyecto de deportación masiva. Temen que Trump esté parpadeando. Y para ellos, parpadear es imperdonable.
Mientras tanto, el Estado no solo se militariza: se radicaliza estéticamente.
Cuentas oficiales de la Casa Blanca, DHS y el Departamento de Trabajo han difundido consignas y símbolos asociados al supremacismo blanco, al extremismo europeo y a QAnon.
“Remigration.”
“We’ll Have Our Home Again.”
“One Homeland. One People. One Heritage.”
No son errores. No son coincidencias. Son guiños. Silbatos para quienes saben escucharlos.
Todo esto ocurre mientras Trump pronuncia la palabra “desescalar” con la boca llena de cinismo y las manos manchadas de sangre política.
Agentes paranoicos. Liderazgo escondido en despachos legales. FBI retirándose del terreno. Oficiales exhaustos cumpliendo misiones que no tienen nada que ver con inmigración.
Un agente lo resumió sin ideología, sin propaganda, sin Fox News:
“Esta es una guerra que ya se perdió. Es hora de salir de Minnesota.”
Trump puede repetir “desescalar” todas las veces que quiera.
Pero cuando no hay retirada, no hay rendición de cuentas y no hay freno real a la violencia, eso no es desescalada.
Es un régimen improvisando mientras pierde el control del Estado, del discurso, de sus propias fuerzas…
y sigue disparando.
FUENTES / DOCUMENTACIÓN
Fox News – Trump admite “de-escalate” pero niega retirada real
https://www.foxnews.com/media/trump-laments-shooting-deaths-good-pretti-insists-minnesota-personnel-shuffle-not-pullback
Ken Klippenstein – Testimonios de agentes de ICE y Border Patrol sobre caos interno y uso letal
https://www.kenklippenstein.com/p/ice-unloads
NBC News – Tiroteo de Patrulla Fronteriza en Arizona; contexto nacional de uso de fuerza
https://www.nbcnews.com/news/rcna256137
Daily Mail – Encuestas, fractura MAGA y temor a colapso del plan de deportaciones
https://www.dailymail.co.uk/news/article-15503005/Trump-teeters-brink-biggest-betrayal-Bush-amid-deescalate-migrant-crackdown.html
New York Times – Uso de retórica y símbolos del extremismo desde cuentas oficiales
https://www.nytimes.com/2026/01/27/us/politics/white-supremacy-trump-administration-social-media.html
Axios – Avance del impeachment contra Kristi Noem
https://www.axios.com/2026/01/27/kristi-noem-impeachment-dhs-minnesota-democrats
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