El Conejo “maloso”, Bad Bunny, fue al final de cuentas el claro ganador del Super Bowl LX. El partido, siendo honestos, fue bastante mediocre salvo el último cuarto. Pero este Super Bowl no será recordado por las jugadas, sino por su componente histórico y cultural: el espectáculo de medio tiempo encabezado por Benito Antonio Martínez Ocasio.
Con una presentación elegante y perfectamente calculada, Bad Bunny recorrió lo mejor de su repertorio. Sonaron temas como “Tití Me Preguntó”, “Monaco”, “Callaíta” y “Safaera”, mezclando trap, reguetón y ritmos caribeños sin pedir disculpas ni traducción. Hubo cameos de Lady Gaga y Ricky Martin, y una producción visual que celebró lo boricua, lo urbano y lo latino en general. El resultado: audiencias estimadas por encima de los 140 millones de espectadores a nivel global.
Pero el momento más poderoso no fue musical, fue simbólico.
EL CONEJO NO SE OLVIDA DE LIAM CONEJO RAMOS
El medio tiempo del Super Bowl LX no solo dejó ritmo y espectáculo. También encendió el debate político. En una de las escenas más comentadas, Bad Bunny apareció en el escenario con un niño mientras sostenía su Grammy a Álbum del Año. En las pantallas gigantes se leía la palabra “Conejo”. Para muchos, no fue coincidencia.
La escena fue interpretada como un guiño directo al caso de Liam Conejo Ramos, un niño latino de cinco años que había sido detenido por agentes del ICE en Minneapolis. En el show, Liam fue representado por el actor infantil Lincoln Fox, y Bad Bunny pareció entregarle simbólicamente su Grammy, un gesto cargado de significado en medio del clima antiinmigrante actual.
El mensaje fue claro: la cultura latina no se esconde, no se disculpa y no abandona a los suyos.
TRUMP, EN MODO BERRINCHE
La respuesta de Donald Trump fue predecible y ruidosa. Desde redes sociales calificó el espectáculo como “absolutamente terrible”, “una afrenta a Estados Unidos” y se quejó de que “nadie entiende una palabra” y de que “el baile es repugnante”. Básicamente, el mismo guion de siempre cuando algo no gira alrededor de él ni de una América congelada en los años cincuenta.
Lo irónico es que Trump había dicho antes que ni siquiera iba a ver el show de Bad Bunny, aunque sí estuvo atento a criticarlo con lujo de detalle. Más curioso aún: mientras se quejaba del medio tiempo, no estaba viendo el evento de Turning Point USA, que terminó lleno de fallas técnicas y problemas legales. Prioridades.
MARCADOR FINAL
🏈 Bad Bunny 42
🛑 Trump 0
Cuarenta y dos puntos porque el show fue histórico en idioma, alcance, simbolismo y unidad cultural. Cero para Trump, cuyo único “aporte” fue un berrinche contra el español, el baile y una realidad demográfica que ya no puede controlar.
Es como si Bad Bunny hubiera regresado el kickoff hasta la zona de anotación, mientras Trump gritaba desde la banca que el árbitro estaba comprado.
DEMOGRAFÍA: EL ELEFANTE EN EL ESTADIO
La NFL tomó una decisión inteligente al elegir a Bad Bunny. No solo porque la liga crece fuera de Estados Unidos (México ya es sede habitual de partidos), sino porque dentro del país la demografía está cambiando.
Los latinos ya son el grupo minoritario más grande de EE. UU., con alrededor del 19–20 % de la población, más de 63 millones de personas. Y según proyecciones del Censo, los blancos no hispanos caerán por debajo del 50 % de la población entre 2044 y 2047. Los números no tienen ideología, pero sí explican muchos enojos.
Tal vez por eso Trump está tan molesto.
UN CIERRE QUE LO DIJO TODO
Bad Bunny cerró el show con una declaración imposible de ignorar:
“God bless America: Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela, Guyana, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México, Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica, Las Antillas, United States, Canada,
Y mi patria Puerto Rico. Seguimo aquí.”
No fue un discurso. Fue una realidad cantada frente al país entero.
📺 Show completo del medio tiempo:
https://www.youtube.com/watch?v=G6FuWd4wNd8
El Super Bowl LX tuvo un solo ganador claro. Y no llevaba casco. Y claro, el amor sigue siendo lo primordial.
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