Esta no es una discusión abstracta sobre presupuesto ni una pelea ideológica de sobremesa; es una conversación urgente sobre poder, sobre verdad y sobre el tipo de país que estamos construyendo cuando una agencia federal puede disparar primero y corregir su versión meses después, y cuando el simple hecho de enamorarte de una persona indocumentada puede colocarte frente a un juez federal, con una fianza de 75 mil dólares y la amenaza de una década en prisión.
Porque sí, ese es el punto al que hemos llegado: no solo se criminaliza el cruce de una frontera, se empieza a criminalizar el afecto, la convivencia, el amor.
🚨 EL TIROTEO EN CHICAGO: “DO SOMETHING, B*TCH” / “HAZ ALGO, PERRA”
El 4 de octubre, en plena operación migratoria conocida como Operation Midway Blitz, agentes de Border Patrol dispararon cinco veces contra Marimar Martínez, ciudadana estadounidense, maestra Montessori en Chicago, mujer trabajadora que terminó hospitalizada mientras el gobierno la señalaba como “domestic terrorist” (“terrorista doméstica”).
La narrativa oficial inicial fue contundente: ella embistió el vehículo federal y el agente Charles Exum respondió en defensa propia.
Pero el video de bodycam liberado por orden judicial desmonta esa historia pieza por pieza.
Se escucha claramente a un agente decir:
“It’s time to get aggressive and get the f**k out.”
“Es hora de ponernos agresivos y salirnos al carajo.”
Luego, otro grita:
“Do something, bitch.”
“Haz algo, perra.”
En las imágenes se observa el volante girando bruscamente hacia el vehículo de Martínez. No es ella quien impacta primero. Es la unidad federal la que hace contacto.
Segundos después, cinco disparos.
No advertencias. No disparos al aire. Cinco balas directas.
CNN documentó la liberación del video y el colapso del caso penal cuando la juez cuestionó seriamente la narrativa gubernamental:
https://www.cnn.com/2026/02/11/us/chicago-border-patrol-shooting-video-evidence
HuffPost publicó detalles adicionales sobre los mensajes internos y la celebración posterior al tiroteo:
https://www.huffpost.com/entry/border-patrol-agents-marimar-martinez-video-do-something_n_698e4357e4b0ba74045ddc6e
Entre los mensajes revelados, el propio Exum escribió:
“I fired 5 rounds, and she had 7 holes. Put that in your book boys.”
“Disparé 5 rondas y ella tenía 7 agujeros. Apúntenlo en su libro, muchachos.”
En corte intentó matizarlo:
“I take pride in my shooting skills.”
“Me enorgullezco de mis habilidades de tiro.”
“I did what I had to do.”
“Hice lo que tenía que hacer.”
Mientras Marimar estaba hospitalizada, altos mandos intercambiaban mensajes de apoyo y felicitaciones, incluyendo referencias a su “excellent service” (“excelente servicio”).
Los cargos contra ella fueron retirados. Pero DHS nunca retiró públicamente la acusación de terrorismo.
Eso no es un simple error procesal. Es una historia oficial que necesitó meses de litigio para desmoronarse frente a una cámara.
💔 ENAMORARSE AHORA PUEDE SER DELITO
Y luego está el caso que debería encender alarmas en cualquier hogar binacional.
Andres Wilkinson, agente de CBP desde 2001, fue arrestado y acusado de “harboring” (“albergar/ocultar”) por convivir con una mujer indocumentada. Fianza fijada en 75 mil dólares. Posible sentencia: hasta diez años.
Según el Departamento de Justicia, sabía del estatus migratorio de la mujer y aun así mantuvo la relación.
https://www.kgns.tv/2026/02/13/cbp-officer-faces-federal-charges-allegedly-housing-undocumented-person/
Más allá de las discusiones técnicas sobre si el cargo corresponde a transporte o albergue, el mensaje político es brutal: compartir tu casa, tu vida y tu afecto con alguien sin papeles puede colocarte bajo la maquinaria penal federal.
Ya no se trata solo de redadas o detenciones. Se trata de intimidad criminalizada.
Se trata de un precedente peligroso donde el Estado no solo regula la frontera, sino que empieza a intervenir en la vida sentimental bajo la lógica de la sospecha.
🎯 EL PATRÓN
En Chicago: armas desenfundadas antes del impacto, insultos captados en cámara, cinco disparos, felicitaciones internas mientras la víctima sangraba.
En el segundo caso: el procesamiento penal de una relación personal bajo la figura de “harboring”.
En ambos: una estructura que actúa con agresividad, construye narrativas inmediatas y luego ajusta cuando la evidencia contradice el libreto.
Cuando el gobierno puede llamarte terrorista antes de que un juez vea el video, y cuando el amor puede convertirse en exposición penal, el problema ya no es simplemente migratorio.
Es institucional.
Y si alguien quiere defender sin cuestionamientos el poder y el presupuesto intacto de estas agencias, primero tendrá que explicar cómo llegamos a un punto en el que disparar y enamorarse pueden terminar, ambos, en un expediente federal.
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