EMERGENCIA PARA CALLAR VOTOS: El Plan de Trump para Dominar las Elecciones

Publicado el 27 de febrero de 2026, 5:41

Donald John Trump no está proponiendo ajustes técnicos al sistema electoral. Está explorando cómo concentrar poder sobre las urnas utilizando una declaración de “emergencia nacional” como herramienta política. Y no es especulación. Lo reportó The Washington Post y fue retomado por The Independent: abogados aliados a Trump están promoviendo un borrador de orden ejecutiva de 17 páginas que declararía emergencia por supuesta interferencia china en 2020.
Fuente:
https://news.yahoo.com/news/articles/pro-trump-lawyers-push-president-233404549.html

El documento no es simbólico. Propone imponer identificación obligatoria federal para votar, eliminar en la práctica el voto por correo salvo excepciones muy limitadas, y obligar a conteos manuales de boletas en todo el país. Todo esto bajo la narrativa de que existe una amenaza extranjera que requiere intervención directa del Ejecutivo.

Peter Ticktin, abogado vinculado previamente a Trump, reconoce algo fundamental: la Constitución otorga a los estados la autoridad para administrar elecciones. El presidente no tiene poder directo para rediseñar esos procesos. Pero su argumento es que si existe una emergencia nacional, entonces el presidente podría intervenir. En otras palabras: si declaras crisis, expandes poder.

El problema es que el fundamento de esa “crisis” es débil. En marzo de 2021, la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos desclasificó un informe concluyendo que China consideró interferir en 2020, pero no desplegó esfuerzos para cambiar el resultado.
Referencia dentro de la cobertura:
https://news.yahoo.com/news/articles/pro-trump-lawyers-push-president-233404549.html

Aun así, ABC News informó que Trump ya revisó el borrador y que sus aliados esperan incorporarlo en una orden ejecutiva oficial.
https://abcnews.go.com

Ahora bien, analicemos a quién beneficia esto. Las restricciones severas al voto por correo afectan desproporcionadamente a votantes rurales, trabajadores por turnos, personas con discapacidad y miembros del servicio militar que dependen de ese mecanismo. Las exigencias estrictas de identificación tienden a impactar más a comunidades de bajos ingresos, adultos mayores y minorías que enfrentan mayores obstáculos para obtener documentación actualizada. Los conteos manuales masivos no solo retrasarían resultados, sino que abrirían la puerta a más litigios y narrativas de caos.

Esto no es neutral. Es rediseño estratégico del terreno electoral.

Trump lleva años preparando el terreno discursivo. Tras perder en 2020 llamó a la elección “robada” repetidamente pese a que tribunales y funcionarios de ambos partidos confirmaron la legitimidad del resultado. En 2022 pidió declarar al “verdadero ganador” o repetir la elección. En julio de 2024 dijo que si ganaba, “no tendrían que votar otra vez”. Esa frase no es retórica accidental; es reveladora.

Si ahora se usa una declaración de emergencia para imponer reglas que limiten el acceso al voto y centralicen autoridad en el Ejecutivo, el resultado práctico sería reducir participación en sectores que históricamente no favorecen a Trump y fortalecer el peso relativo de su base más leal.

El senador Mark Warner afirmó que no existe emergencia nacional y que lo que se plantea es interferir con la voluntad del votante.
https://www.washingtonpost.com

Organizaciones como Issue One han advertido que alterar reglas electorales por orden ejecutiva es una táctica asociada a líderes que buscan consolidar poder sin contrapesos institucionales.

La democracia no se erosiona únicamente con discursos incendiarios. Se debilita cuando se construyen mecanismos legales para filtrar quién puede participar y bajo qué condiciones. Si el presidente que negó una derrota ahora intenta redefinir cómo se vota antes de la próxima elección, la pregunta no es abstracta. Es concreta: ¿estamos frente a una reforma… o frente a un plan de supresión que solo beneficia a Trump y a sus secuaces?

La historia demuestra algo claro: cuando el poder ejecutivo intenta redibujar las reglas del juego mientras compite en él, la cancha deja de ser pareja. Y eso no es estabilidad. Es ventaja calculada.

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