Durante años, yo mismo critiqué a Tucker Carlson, a Megyn Kelly y a Alex Jones por lo que eran: amplificadores del caos, arquitectos del espectáculo político y expertos en doblar la realidad. Pero jamás imaginé terminar coincidiendo con ellos en algo esencial: que Donald Trump se ha convertido en un riesgo incluso para su propio movimiento. Y sin embargo, aquí estamos, viendo cómo el líder decide atacar a sus propios apóstoles en público, con una furia que ya no distingue entre crítica y traición.
📝lo que dijo desde truth social:
“Sé por qué Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candace Owens y Alex Jones han estado peleando conmigo durante años, especialmente porque creen que es maravilloso que Irán, el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, tenga armas nucleares — porque todos tienen algo en común: bajo coeficiente intelectual. Son personas estúpidas, ellos lo saben, sus familias lo saben y todos los demás también lo saben. Vean su pasado, vean su historial. No tienen lo necesario y nunca lo tuvieron. Todos han sido expulsados de la televisión, perdieron sus programas y ni siquiera los invitan a la televisión porque a nadie le importan; son unos locos, problemáticos, y dirán cualquier cosa necesaria por algo de publicidad ‘gratis’ y barata.
Ahora creen que obtienen algunos ‘clics’ porque tienen podcasts de tercera categoría, pero nadie está hablando de ellos, y sus opiniones son lo opuesto a MAGA — o de lo contrario no habría ganado la elección presidencial por una victoria aplastante. MAGA está de acuerdo conmigo, y acaba de darle a CNN un índice de aprobación del 100% de ‘TRUMP’, no a tontos gesticulantes como Tucker Carlson, que ni siquiera pudo terminar la universidad; era un hombre destrozado cuando lo despidieron de Fox, y nunca volvió a ser el mismo — tal vez debería ver a un buen psiquiatra.
O Megyn Kelly, que me hizo de manera desagradable la ahora famosa pregunta de ‘Only Rosie O’Donnell’, o la ‘loca’ Candace Owens, que acusa a la muy respetada Primera Dama de Francia de ser un hombre, cuando no lo es, y que con suerte ganará mucho dinero en la demanda en curso. De hecho, para mí, la Primera Dama de Francia es mucho más hermosa que Candace; en realidad, ni siquiera hay comparación.
O el quebrado Alex Jones, que dice algunas de las cosas más tontas y perdió toda su fortuna, como debía ser, por su horrendo ataque a las familias de las víctimas del tiroteo de Sandy Hook, afirmando ridículamente que fue un engaño. Estos supuestos ‘analistas’ son PERDEDORES, y siempre lo serán. Ahora las fake news de CNN, el fracasado New York Times y todas las demás organizaciones de ‘noticias’ de la izquierda radical los están ‘elogiando’ y dándoles prensa ‘positiva’ por primera vez en sus vidas. No son ‘MAGA’, son perdedores que solo intentan colgarse de MAGA.
Como presidente, podría tenerlos de mi lado cuando quisiera, pero cuando llaman, no les devuelvo las llamadas porque estoy demasiado ocupado con asuntos del mundo y del país, y después de unas cuantas veces se vuelven ‘desagradables’, igual que Marjorie ‘traidora’ Brown, pero ya no me importa eso; solo me importa hacer lo correcto para nuestro país. MAGA se trata de GANAR y de la FUERZA para no permitir que Irán tenga armas nucleares. MAGA se trata de HACER A ESTADOS UNIDOS GRANDE OTRA VEZ, y estas personas no tienen idea de cómo hacerlo, PERO YO SÍ, porque ESTADOS UNIDOS ES AHORA EL PAÍS MÁS ‘IMPORTANTE’ EN TODO EL MUNDO.”
🧠 trump sin frenos
Esto no es un simple pleito de egos inflados en redes sociales. Es una señal clara de fractura dentro del propio movimiento que lo sostuvo durante años, y ocurre en el peor momento posible: cuando se discute una escalada militar con Irán y las voces internas que piden cautela están siendo aplastadas públicamente.
Incluso Alex Jones —sí, ese mismo— terminó diciendo que Trump tiene “grandes problemas” y que está rezando para que sea liberado de “influencias demoníacas”:
https://www.msn.com/en-us/news/politics/alex-jones-says-trump-s-got-big-problems-asks-god-to-free-him-from-the-demonic-influences/ar-AA20xR7K
Cuando ese tipo de personajes empiezan a sonar alarmados, no es porque de pronto hayan desarrollado una brújula moral, sino porque el comportamiento que están viendo ya cruzó una línea que ni ellos pueden justificar sin perder lo poco que les queda de credibilidad.
Y ahí está el fondo del asunto: un presidente que responde a la crítica con insultos personales, que convierte cualquier desacuerdo en traición, y que lo hace mientras habla de fuerza militar y de enemigos globales no proyecta liderazgo, proyecta inestabilidad.
En cualquier otro contexto político serio, un patrón así —impulsivo, errático, incapaz de aceptar límites— no se resolvería con aplausos ni con silencio incómodo. Se resolvería con mecanismos constitucionales diseñados precisamente para esto.
La Enmienda 25 existe por una razón.
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