“NO PIENSO EN LOS AMERICANOS”: TRUMP DESATA FURIA POR INFLACIÓN, GASOLINA Y GUERRA

Publicado el 13 de mayo de 2026, 5:53

Finalmente, Donald Trump dijo la verdad. Y ni siquiera fue una verdad accidental. Fue una de esas raras grietas donde el personaje se rompe y aparece el verdadero hombre detrás del maquillaje naranja, el ego imperial y la propaganda permanente.

“I don't think about American financial situation.”
“No pienso en la situación financiera de los americanos.”

Y mientras millones de familias en Estados Unidos sienten que el dinero simplemente dejó de rendir, Trump anda obsesionado con su guerra contra Irán, convencido de que la gente soportará cualquier sacrificio económico si él puede jugar al comandante supremo frente a las cámaras.

Los números ya son brutales y políticamente tóxicos. La inflación anual subió a 3.8%, su nivel más alto en tres años. La gasolina nacional ya supera los 4 dólares y 50 centavos por galón, mientras el petróleo rebasó los 100 dólares por barril debido al caos en el Estrecho de Ormuz y la incertidumbre provocada por el conflicto con Irán. La electricidad aumentó más de 6%, los alimentos siguen encareciéndose y los salarios reales están perdiendo terreno frente al costo de vida. Mientras tanto, millones de familias recurren otra vez a tarjetas de crédito para sobrevivir y la tasa de ahorro personal cayó a niveles que no se veían desde la crisis inflacionaria posterior a la pandemia. Axios
The Independent
Bloomberg/Archive

Y aun así, Trump responde con la tranquilidad arrogante de un aristócrata que jamás ha tenido que decidir entre pagar renta o llenar el tanque. Porque claro, para un multimillonario nacido entre privilegios y rascacielos heredados, la economía no se mide en angustia humana sino en números verdes en Wall Street y cenas de gala en Beijing.

Lo más impresionante no es solamente la crueldad de sus palabras. Es la naturalidad con la que las dijo. Ni siquiera intentó fingir empatía. Ni siquiera ofreció el típico discurso vacío de Washington sobre “entender el dolor de las familias.” Simplemente admitió que no piensa en la gente común mientras los precios se disparan y su propia guerra amenaza con seguir golpeando la economía mundial.

Y ahí se derrumba la gran mentira del trumpismo económico. Durante años vendieron la fantasía del “millonario que entiende al trabajador.” Pero cuando llegó el momento de hablar de familias ahogadas por gasolina cara, comida imposible y deudas crecientes, Trump dejó claro que sus prioridades están en otra parte: su imagen, su guerra y su obsesión enfermiza con verse como un hombre fuerte aunque el país entero pague la factura.

Según encuestas de CNN y SSRS, 77% de los estadounidenses creen que sus políticas empeoraron el costo de vida y cerca de 70% desaprueban ya su manejo de la economía. CNN/SSRS Poll coverage via Axios Y honestamente, resulta difícil sorprenderse. Porque mientras la gente cuenta monedas frente a la bomba de gasolina o revisa cuánto más subió el supermercado esta semana, el presidente parece más interesado en hablar de mercados bursátiles, amenazas nucleares y “edades doradas” imaginarias.

Imperios decadentes siempre producen líderes así: hombres desconectados de la realidad, obsesionados con guerras y poder, mientras la población común absorbe el golpe económico. Trump simplemente tuvo la honestidad brutal de admitirlo en voz alta.

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