Hay que decirlo sin rodeos: la filtración de información fiscal privada de Donald Trump estuvo mal. El IRS tenía la obligación de proteger esos datos, aunque se tratara del mismo hombre que ha hecho de la queja, la mentira y el berrinche un modelo de negocio. También creo que todo servidor público debería estar obligado a publicar sus reportes financieros. México lo hace con declaraciones patrimoniales y de intereses. Imperfecto, sí, porque la humanidad nunca pierde oportunidad de arruinar una buena idea, pero el principio es correcto: quien maneja poder público debe rendir cuentas.
Pero Trump tomó una falla real y la convirtió en una oportunidad para hacer lo que mejor sabe hacer: estafar con traje, bandera y sello oficial.
Primero demandó al IRS y al Departamento del Tesoro por 10 mil millones de dólares por la filtración de sus declaraciones fiscales. Luego apareció el verdadero truco de circo: un fondo de 1.776 mil millones de dólares para compensar a sus aliados que dicen haber sido víctimas de la “weaponization” del gobierno. El numerito patriótico, 1776, no es accidente. Es propaganda con moño rojo, blanco y azul. Es el robo vestido de ceremonia cívica.
Common Dreams reportó que Jamie Raskin acusó a Trump de estar orquestando un fraude de 1.7 mil millones de dólares contra los contribuyentes para llenar los bolsillos de sus aliados MAGA. También señaló que el acuerdo permitiría crear un fondo con poca supervisión, con una comisión que Trump podría controlar o remover. O sea, un cajero automático político disfrazado de reparación histórica.
Y aunque Trump no recibiría pagos directos, el fondo beneficiaría a su ecosistema político. Sus aliados. Sus operadores. Sus mártires fabricados. Sus soldados de la narrativa MAGA. O sea, no se lleva el dinero en una bolsa con su nombre, porque hasta ellos saben que eso se vería demasiado descarado. Mejor crean una estructura “legal” para repartir dinero público entre los suyos. Qué elegancia tan mafiosa.
Este dinero no va a ayudar a trabajadores. No va a pagar rentas. No va a comprar medicinas. No va a fortalecer escuelas. No va a arreglar caminos. No va a rescatar familias ahogadas por deudas médicas. No va a servirle a la gente común que sí paga impuestos y no tiene un ejército de abogados para convertir cada berrinche en demanda federal.
Este dinero va a alimentar la maquinaria política de Trump. Va a premiar lealtades. Va a convertir el victimismo MAGA en cheque del gobierno. Va a transformar una demanda personal en un fondo de compensación para sus amigos.
Eso no es justicia. Es una estafa con membrete oficial.
Trump es el ejemplo perfecto de cómo no debe gobernar un servidor público. Un presidente no debe usar el poder del Estado para resolver pleitos personales. No debe demandar al gobierno que él mismo controla y luego permitir que su propio Departamento de Justicia negocie una salida que beneficia a su movimiento. No debe convertir el Tesoro en caja chica de su culto político.
Mientras millones de personas batallan con comida, vivienda, salud y salarios que no alcanzan, Trump quiere convertir el dinero público en recompensa para sus aliados. No está drenando el pantano. Lo está privatizando.
#ElChupacast
Fuentes:
https://www.rollingstone.com/politics/politics-news/trump-creates-fund-taxpayer-money-allies-1235564569/
https://www.vox.com/the-logoff-newsletter-trump/488910/trump-irs-lawsuit-tax-returns-weaponization-compensation-fund
https://www.commondreams.org/news/trump-irs-lawsuit-slush-fund
https://www.cnn.com/2026/05/18/politics/trump-irs-lawsuit-fund-for-allies
https://truthout.org/articles/critics-warn-of-grift-in-potential-doj-settlement-of-trumps-10b-irs-lawsuit/
https://www.thedailybeast.com/donald-trump-gives-brazen-excuse-for-shocking-maga-grift/
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