CAMPAMENTO DE BILLIONARIOS: ¡FUERA DE IDAHO!

Publicado el 7 de julio de 2026, 6:15

Hoy tengo el privilegio de usar este poderoso micrófono para enviar un mensaje directamente a una parte de nuestra cobertura que incluye Sun Valley, Idaho.

Allí, desde esta semana, aterrizan cientos de aviones privados cargados con algunos de los hombres y mujeres más ricos y poderosos del planeta. Llegan para asistir a la conferencia anual de Allen & Company, conocida de manera casi cariñosa como el “campamento de verano para multimillonarios”.

Pero esto no es un campamento de verano.

Aquí no vienen a cantar alrededor de una fogata, comerse unos malvaviscos ni contar historias de fantasmas. Aquí vienen a intercambiar influencias, negociar empresas, consolidar monopolios y decidir, entre ellos y a puerta cerrada, quién controlará la tecnología, los medios de comunicación, la inteligencia artificial y buena parte de la información que consume el resto del mundo.

Allen & Company es una firma privada de inversión fundada en 1922 por Charles Allen y su hermano Herbert Allen. Durante más de un siglo ha permanecido bajo el control de la familia Allen, cultivando relaciones extremadamente discretas con magnates de los medios, las finanzas y la tecnología.

En 1982, Herbert Allen Jr. organizó el primer encuentro de Sun Valley. La reunión ayudó a consolidar la relación que eventualmente llevó a la compra de Columbia Pictures por Coca-Cola por aproximadamente 750 millones de dólares. Desde entonces, Allen & Company ha participado o asesorado en operaciones como la fusión de Disney con ABC, la salida de Google a la bolsa, la compra de WhatsApp por Facebook y la adquisición de The Washington Post por Jeff Bezos.

Es decir, no estamos hablando de un simple retiro empresarial. Estamos hablando de un lugar donde se han sembrado algunos de los negocios que después transformaron industrias completas, concentraron el poder corporativo y dejaron a miles de trabajadores sujetos a decisiones tomadas sin su presencia ni su consentimiento.

Este año, la conferencia comenzó el martes 7 de julio. El aeropuerto Friedman Memorial espera entre 300 y 350 movimientos diarios de aeronaves durante el evento, más de cuatro veces su actividad normal. Mientras millones de trabajadores cuentan los centavos para llenar el tanque, estos personajes llegan en flotas de jets privados para hablar, supuestamente, sobre eficiencia, productividad y sacrificios. Qué conveniente resulta el sacrificio cuando siempre lo tiene que hacer otra persona.

Entre los invitados esperados aparecen Tim Cook, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai, Sam Altman, Alex Karp, Dario Amodei y Greg Brockman.

También aparecen David Ellison, Bari Weiss, Bob Iger, David Zaslav, Ted Sarandos, Rupert Murdoch, Lachlan Murdoch, Barry Diller, Bill Gates, Jared Kushner, Jeffrey Katzenberg y una larga procesión de directivos, inversionistas y guardianes del poder mediático.

Son personas que controlan plataformas, estudios cinematográficos, cadenas televisivas, periódicos, sistemas de inteligencia artificial, empresas comerciales y enormes fondos de inversión.

Y mientras ellos disfrutan de Sun Valley, debemos recordar quién paga el precio de muchas de sus decisiones.

Jeff Bezos convirtió a Amazon en una de las empresas más poderosas de la historia. También dirigió una compañía acusada repetidamente de vigilar a trabajadores, combatir sindicatos y someter a empleados de almacenes a sistemas extremos de medición de productividad.

Bezos pagó cero dólares en impuestos federales sobre la renta personal en 2007 y volvió a pagar cero en 2011, de acuerdo con registros fiscales analizados por ProPublica. Entre 2006 y 2018 su fortuna creció aproximadamente 127 mil millones de dólares, mientras pagó una fracción mínima de ese crecimiento en impuestos federales.

No estoy diciendo que cada estrategia utilizada fuera ilegal. Estoy diciendo algo quizá más escandaloso: muchas de estas prácticas son perfectamente legales porque las personas con dinero e influencia han ayudado a construir un sistema fiscal diseñado para proteger sus fortunas.

El trabajador recibe su cheque y los impuestos ya desaparecieron antes de que pueda tocarlo. El multimillonario ve crecer sus acciones por miles de millones y no paga impuestos sobre ese crecimiento mientras no las venda. Luego puede pedir préstamos usando esas mismas acciones como garantía y continuar viviendo como emperador sin declarar esa riqueza como ingreso ordinario.

Eso no es un mercado libre. Es un mercado cuidadosamente amañado.

Jared Kushner también aparece en la lista de invitados. El yerno de Donald Trump ha utilizado durante años su cercanía con el poder político para aumentar su influencia dentro y fuera del gobierno.

Documentos financieros revisados por The New York Times indicaron que Kushner probablemente pagó poco o nada en impuestos federales sobre la renta entre 2009 y 2016, principalmente mediante deducciones por depreciación de propiedades inmobiliarias. Los documentos no demostraron que hubiera violado la ley. Demostraron que el código fiscal trata de manera muy diferente al propietario multimillonario que reporta pérdidas contables y al trabajador que paga impuestos sobre cada hora que trabaja.

También está Tim Cook, director de Apple.

Cuando trabajadores de las tiendas Apple comenzaron a organizarse, Cook advirtió que los sindicatos podrían alterar la relación directa entre la empresa y sus empleados. Esa es una de las frases favoritas de los ejecutivos antisindicales: “relación directa”.

Traducido al lenguaje de la clase trabajadora, significa: preferimos enfrentarnos individualmente a cada empleado en lugar de negociar colectivamente con todos.

Apple, además, ha utilizado durante décadas estructuras internacionales para reducir o diferir miles de millones de dólares en impuestos, mientras promueve la imagen de una empresa progresista, moderna y socialmente consciente. Resulta muy fácil colocar una bandera arcoíris en una presentación corporativa. Pagar impuestos y respetar una votación sindical parece provocarles bastante más alergia.

Mark Zuckerberg llega representando a Meta, una empresa que ha despedido a decenas de miles de trabajadores mientras invierte cantidades gigantescas en inteligencia artificial y en la visión personal de su fundador.

Sundar Pichai representa a Google, que despidió a 12 mil trabajadores en una sola ronda y ha enfrentado críticas por sus tácticas contra la organización laboral.

Jeffrey Katzenberg ha pronosticado que la inteligencia artificial podría eliminar hasta el 90 por ciento de los artistas necesarios para producir una película animada.

MacKenzie Price promueve una escuela descrita como una institución “sin maestros”, en la cual programas de inteligencia artificial sustituyen buena parte de la función tradicional del docente.

Ynon Kreiz ha presidido despidos en Mattel mientras recibe una compensación miles de veces superior al salario medio de los trabajadores de la empresa.

Alex Karp habla de multiplicar los ingresos de Palantir sin multiplicar su plantilla laboral.

Dario Amodei ha advertido que la inteligencia artificial podría eliminar la mitad de los empleos administrativos de nivel inicial.

Sam Altman sostiene que la inteligencia artificial transformará radicalmente el trabajo, aunque también ha reconocido la necesidad de nuevos sistemas de protección social.

No todos ellos expresan exactamente la misma postura. Algunos celebran la sustitución de trabajadores. Otros dicen estar advirtiendo sobre ella. Pero todos participan en una carrera tecnológica cuyas consecuencias caerán primero sobre empleados que no fueron invitados a Sun Valley.

La inteligencia artificial puede mejorar nuestras vidas. Puede ayudar a médicos, educadores, periodistas, agricultores y pequeños empresarios.

Pero en manos de esta clase corporativa también puede convertirse en la excusa perfecta para despedir a cien trabajadores, repartir su carga laboral entre diez personas y entregar el ahorro a los inversionistas.

Después llamarán a eso innovación.

También quiero abordar un asunto particularmente delicado.

Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Barry Diller, Bill Gates, Jared Kushner y Rupert Murdoch aparecen nombrados o mencionados en materiales relacionados con Jeffrey Epstein incluidos en documentación entregada por el Departamento de Justicia al Congreso.

Esa mención, por sí sola, no demuestra participación en un delito, amistad con Epstein, viajes a su isla ni conocimiento de sus crímenes. Los documentos reúnen millones de páginas y los nombres pueden aparecer en correspondencia, agendas, artículos reenviados, referencias indirectas o contextos completamente diferentes.

Por eso no voy a declarar culpable a nadie únicamente porque su nombre aparezca en una búsqueda documental.

Pero sí voy a decir esto: resulta profundamente revelador que tantos miembros de esta élite frecuenten los mismos círculos cerrados, los mismos eventos privados y las mismas redes de influencia.

Esta es una clase social acostumbrada a relacionarse exclusivamente consigo misma.

Son ellos quienes compran medios de comunicación, plataformas digitales, estudios, periódicos, equipos deportivos y compañías tecnológicas. Son ellos quienes deciden qué empresas se fusionan, qué trabajadores sobran, qué contenidos se distribuyen y cuáles desaparecen.

En Sun Valley también se encuentran David Ellison y Bari Weiss, responsables de decisiones que están transformando instituciones históricas como CBS News y CBS News Radio.

Décadas de trabajo periodístico, credibilidad institucional y servicio público pueden quedar sometidas de pronto a la ideología o los intereses comerciales de una familia multimillonaria. Los ejecutivos llegan, hablan de “reestructuración”, despiden empleados y después reciben premios por haber destruido aquello que compraron.

Hoy les envío mi propio mensaje.

Yo soy orgullosamente miembro de la clase trabajadora.

No soy un nepo baby.

Nadie me heredó una mansión, una empresa, un automóvil ni una red de contactos políticos.

Lo que tengo lo he ganado trabajando. Como millones de personas, he tenido que levantarme, cumplir horarios, pagar cuentas, sostener a mi familia y continuar aunque las cosas se pongan difíciles.

También soy miembro de una cámara de comercio. Creo profundamente en la pequeña y mediana empresa. Creo en el emprendedor que abre un restaurante, un taller, una tienda, una constructora o una estación de radio.

Creo en el verdadero sueño americano.

Pero una economía dominada por monopolios, fondos de inversión, herederos privilegiados y multimillonarios que compran influencia política no es el sueño americano.

Eso es capitalismo de compadres. Eso es capitalismo de cuates. Eso es “la mafia del poder”.

No soy comunista por exigir que los multimillonarios paguen una proporción justa de impuestos.

No soy enemigo de la empresa privada por defender a los sindicatos.

No odio el éxito.

Odio un sistema donde el éxito de unos pocos depende de la explotación, el silencio y la inseguridad económica de millones.

No estoy diciendo que los recursos del país deban pertenecer a un gobierno autoritario. Estoy diciendo que la riqueza creada colectivamente por trabajadores, comunidades, infraestructura pública, universidades, carreteras, tribunales y consumidores no puede terminar eternamente concentrada en las mismas manos.

Estos multimillonarios llegan a Idaho, cierran sus conversaciones al público y utilizan nuestra belleza, nuestros aeropuertos y nuestra tranquilidad como escenario para sus acuerdos.

Por eso mi mensaje es sencillo:

¡Lárguense de mi estado!

O, cuando menos, abran las puertas, paguen sus impuestos, respeten a los trabajadores y dejen de tratar a Idaho como su club privado.

El sábado 11 de julio, integrantes de los Democratic Socialists of America y otros grupos realizarán la manifestación “Workers Over Billionaires” en Ketchum Town Square. La protesta comenzará a las 10 de la mañana y está programada hasta el mediodía.

Les habla El Chupacabras.

Y desde el corazón de Idaho les digo:

Este estado no es su patio privado. La democracia no está a la venta. Y la clase trabajadora ya se cansó de pagar la cuenta.


Fuentes consultadas en este editorial

Variety: lista de invitados esperados para la Conferencia de Allen & Company de 2026 en Sun Valley, incluyendo ejecutivos de tecnología, inteligencia artificial y medios de comunicación.

Observer: historia de Allen & Company, fundada en 1922; origen de la conferencia de Sun Valley; participación de la firma en grandes fusiones, adquisiciones y salidas a bolsa.

https://observer.com/2026/07/allen-co-sun-valley/

https://observer.com/2026/07/allen-co-sun-valley/

Business Insider: inicio de la conferencia de 2026, llegada de jets privados y estimación de entre 300 y 350 movimientos diarios de aeronaves en el Aeropuerto Friedman Memorial durante el encuentro.

ProPublica, The Secret IRS Files: investigación basada en registros fiscales que reportó que Jeff Bezos no pagó impuestos federales sobre la renta en 2007 y 2011, además de comparar el crecimiento de su fortuna con los impuestos pagados.

Reuters y The New York Times: información basada en documentos financieros que indicó que Jared Kushner probablemente pagó poco o nada en impuestos federales sobre la renta entre 2009 y 2016 mediante deducciones y depreciaciones inmobiliarias.

National Labor Relations Board: decisiones, expedientes y acciones federales relacionadas con prácticas laborales de Amazon, incluyendo represalias, vigilancia y obstáculos contra trabajadores involucrados en actividades colectivas o sindicales.

Wired y Business Insider: declaraciones de Jeffrey Katzenberg y análisis sobre el posible uso de inteligencia artificial para reducir costos, personal y empleos dentro de la industria de la animación.

Departamento de Justicia de Estados Unidos: informe presentado al Congreso bajo la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein y explicación sobre los documentos, nombres, redacciones y materiales publicados. La aparición de un nombre no demuestra conducta criminal ni una relación personal con Jeffrey Epstein.

PBS NewsHour, Associated Press y CBS News: cobertura y contexto de los documentos relacionados con Jeffrey Epstein, incluyendo referencias a personajes públicos y la advertencia de que los nombres aparecen en circunstancias muy diferentes.

Newsweek: recopilación de figuras públicas mencionadas en el informe del Departamento de Justicia sobre los documentos relacionados con Epstein. La inclusión en esa recopilación no constituye evidencia de delito.

• Material de investigación, apuntes y estructura editorial preparados para #ElChupacast.


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