¡SOY GABACHO, SOY MEXICANO… Y MÉXICO NO ES PIÑATA DE NADIE!

Publicado el 15 de septiembre de 2026, 6:16

Esta noche tendré el enorme honor de dar el Grito de Independencia en mi comunidad.

Para algunos, quizá parezca una contradicción: soy estadounidense, soy mexicano y llevo con orgullo ambas identidades. Desde mi naturalización en 2012, México no solamente aparece en mis documentos; vive en mi corazón, en mi forma de hablar, en mi familia y en la manera en que entiendo nuestra lucha como pueblo.

Soy gabacho, sí. Pero también me siento 100 por ciento orgulloso de ser mexicano. No tengo que partirme en dos ni escoger una bandera para despreciar la otra. Puedo querer a Estados Unidos y, al mismo tiempo, defender con toda el alma la soberanía, la dignidad y la grandeza de México.

México ha recorrido un camino extraordinario durante los últimos años. Todavía enfrenta violencia, desigualdad, corrupción y enormes desafíos institucionales. Amar a México no significa cerrar los ojos ante sus problemas. Significa reconocerlos y creer que nuestro pueblo tiene la fuerza para resolverlos.

Porque México no es un país condenado al atraso (y tampoco solo produce tomates y tamales como dice Trump). Es una potencia industrial, cultural y económica. Es el principal socio comercial de Estados Unidos, con una economía profundamente integrada a Norteamérica y con oportunidades para construir nuevas relaciones con América Latina, Europa, Asia y las economías emergentes del sur global.

Mientras Donald Trump habla de México con desprecio y amenaza con cruzar nuestra frontera como si nuestra soberanía fuera negociable, la presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido con serenidad, colaboración y firmeza: coordinación, sí; subordinación, jamás.

México no es colonia de nadie. México no es el patio trasero de ninguna potencia. Y México, como lo expresó su presidenta, tampoco será la piñata de nadie.

La primera mujer en gobernar nuestra nación ha impulsado la inversión, la infraestructura, el desarrollo económico y la construcción de un sistema universal de salud. Podemos debatir sus resultados y exigirle más —porque eso también es democracia—, pero no podemos negar el significado histórico de una mexicana encabezando con firmeza a una nación soberana.

Después de más de 200 años de vida independiente, México continúa escribiendo su historia. Una historia que no pertenece exclusivamente a los políticos, sino a los campesinos, obreros, empresarios, estudiantes, migrantes, madres trabajadoras y millones de mexicanos que todos los días levantan al país.

Esta noche no gritamos porque México sea perfecto. Gritamos porque México es nuestro.

Y cierro recordando el llamado insurgente atribuido al cura Miguel Hidalgo y Costilla:

“Nos levantamos en armas para quitarles el mando a los gachupines. No consentiremos jamás correr la misma suerte.

Mírense las caras hambrientas, los harapos y la triste condición en la que viven, porque nosotros somos los verdaderos dueños de estas tierras.

¡Viva la Independencia!

¡Viva América!

¡Muera el mal gobierno!

¡Que viva México!

¡Que viva México!

¡QUE VIVA MÉXICO!”

#ElChupacast

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