Hace unos días, una historia estremecedora recorrió los medios: un colectivo de madres buscadoras habría encontrado alrededor de 1,600 «dientitos de leche» en un presunto crematorio clandestino de Zacapu, Michoacán. Óscar Balderas la publicó el 23 de septiembre en Milenio, a partir del relato de Margarita López, fundadora de Buscando Cuerpos en Todo México. La posibilidad de que allí haya restos de niños es insoportable. Precisamente por eso, antes de repetir que fueron incinerados cientos de pequeños, hay que exigir pruebas.
Yo aprendí esa lección a golpes. De joven me dejé llevar por creencias religiosas y políticas de grupos que pedían fe donde hacía falta evidencia. Hoy intento aplicarle el mismo estándar a todo el mundo, incluso cuando una historia despierta indignación o parece favorecer mis convicciones. Una madre buscadora merece ser escuchada con seriedad. Una fiscalía merece preguntas incómodas. Y un periodista que publica una acusación de esta magnitud merece un escrutinio feroz.
La historia no empezó la semana pasada. López habló públicamente del presunto hallazgo en una entrevista del 10 de julio de 2023. Entonces describió «miles de fragmentos de dientitos de leche» encontrados durante una búsqueda en Zacapu. Balderas cuenta que las labores comenzaron en 2021 y presenta los 1,600 como un conteo acumulado hasta el 22 de septiembre de 2026. No estamos ante un descubrimiento que acaba de ocurrir y sorprendió a todos: estamos ante una acusación conocida desde hace años que acaba de recibir enorme difusión nacional. Esa diferencia debió quedar clarísima desde el primer titular. www.informaoriente.com.mx
La pregunta que quema es dónde están los documentos. La Fiscalía de Michoacán dice que desde 2021 no recibió denuncia, puesta a disposición ni solicitud de intervención pericial por este supuesto hallazgo. Añade que la Fiscalía General de la República tampoco registra antecedentes. López sostiene lo contrario: afirma que participaron elementos estatales, un ministerio público federal y peritos, y que se hizo cadena de custodia. Ambas versiones no pueden cerrar el asunto al mismo tiempo. ¿Dónde están el oficio de comisión, el número de carpeta, las actas de recuperación, los registros de custodia y los dictámenes? Si existen, hay que publicarlos o permitir que los revise una instancia independiente. Si las fiscalías los tienen y los niegan, hay que exhibirlas. Si no existen, también tenemos derecho a saberlo. www.lavozdemichoacan.com.mx
Por eso me parece endeble la columna de Balderas. Describe humo, brasas, un rancho, un perito y pequeños dientes con la fuerza de una escena cinematográfica. Después convierte el conteo que atribuye al colectivo en «la evidencia» de que cientos de niños fueron incinerados. ¿Entrevistó por separado al perito que menciona? ¿Consultó el expediente, pidió respuesta a las fiscalías o mostró un análisis odontológico? Nada de eso aparece en el texto publicado. Tal vez hizo gestiones que no incluyó; como lector, no puedo darlas por hechas. Si mi aseveración de que actuó como un seudoperiodista suena dura, nace de esa distancia entre la certeza de su prosa y las pruebas que deja ver. www.milenio.com
Tampoco se puede hacer una morgue con una calculadora. Un niño puede tener hasta 20 dientes de leche. Dividir 1,600 entre 20 produce 80 únicamente si hablamos de dientes completos, distintos y bien clasificados. López habló en 2023 de fragmentos; varios fragmentos podrían proceder de un solo diente. Sin examinar cada pieza no se puede establecer el número mínimo de personas, sus edades precisas, cuándo murieron, si fallecieron allí ni la causa de muerte. Los dientes pueden resistir condiciones que destruyen otros tejidos, de modo que su presunta conservación tampoco refuta por sí sola una exposición al fuego. Y hablar de explotación sexual o tráfico de órganos sin evidencia específica añade horror a una historia que ya es suficientemente grave. www.informaoriente.com.mx
¿Dónde están las denuncias de los niños desaparecidos que podrían corresponder a esos restos? Es una pregunta periodística indispensable. El caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa acapara la atención de México desde 2014, y con razón. Resulta difícil imaginar que indicios de decenas de víctimas infantiles no hubieran provocado, durante estos años, una investigación pública mucho más visible. Pero mi incredulidad tampoco es una prueba: la falta de cobertura o de expedientes accesibles puede reflejar abandono institucional. Hay que buscar reportes de desaparición, fechas y posibles vínculos con el sitio, sin inventar identificaciones ni declarar inexistentes a posibles víctimas.
La política también está en el expediente público. López fue diputada por el Partido Verde y, en septiembre de 2022, se reunió con el exgobernador perredista Silvano Aureoles poco después de separarse de la fracción legislativa verde. Ese antecedente merece mencionarse cuando una acusación adquiere consecuencias políticas. No demuestra que ella o Balderas hayan fabricado la historia para dañar a la 4T. Del mismo modo, que las búsquedas comenzaran en 2021 no nos permite decidir si las presuntas muertes ocurrieron bajo gobiernos del PRIAN o de Morena. Quien asigna culpables por calendario partidista, sin conocer siquiera la fecha de los hechos, ya dejó de investigar. mimorelia.com
Y sobre la demora: López sí habló públicamente en 2023. Preguntarle qué hizo después, ante qué autoridad acudió y qué respuesta recibió es legítimo. Acusarla de silencio criminal o complicidad, con lo que sabemos hoy, sería una injusticia que no pienso cometer para rematar una columna con más fuego.
Quiero que se investigue Zacapu a fondo. Quiero ver las piezas, los registros y los dictámenes; escuchar al perito citado y conocer la respuesta documentada de las fiscalías. Si hubo niños asesinados, merecen nombre, justicia y una investigación que no se doble ante ningún gobierno. Si la cifra o las conclusiones fueron infladas, el público también merece saberlo.
No le debo aplausos a un relato porque me conmueva, ni absolución a una autoridad porque lo niegue. Les debo a las posibles víctimas algo más difícil: buscar evidencia antes de convertir el horror en certeza.
Documentos: columna de Balderas · testimonio publicado en 2023 · respuesta de la fiscalía y réplica de López · reunión política de 2022.
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