EL BULLY DEL PATIO QUE NUNCA CRECIÓ

Publicado el 25 de noviembre de 2025, 4:42

Hay historias que uno creería superadas desde la primaria. Yo, por ejemplo, recuerdo perfecto a los chamacos en el recreo que me daban fregadazos nomás “por la emoción”. Pasaron los años, crecimos, maduramos, nos pedimos disculpas… incluso algunos de ellos son ahora buenos amigos. Pero en Washington, D.C., hay un caso aparte: el único bully del patio escolar que jamás maduró, que jamás aprendió consecuencias, y que hoy ocupa —indebidamente y para desgracia del país— la Oficina Oval: Donald Trump.

Y esta semana, ese bully recibió lo que en buen español se llama una arrastrada judicial.


1. La jueza que le dijo “hasta aquí” al bravucón

La jueza Cameron McGowan Currie tuvo suficiente de las payasadas legales del régimen. En un fallo que ya debería estar bordado en punto de cruz y colgado en cada oficina federal, la jueza no solo desestimó las ridículas acusaciones contra James Comey y la fiscal Letitia James, sino que acusó abiertamente al gobierno de Trump de intentar torcer la ley para instalar ilegalmente a Lindsey Halligan como fiscal interina en Virginia.

Currie escribió una frase que debería entrar al Salón de la Fama del Constitucionalismo estadounidense:

“No puede ser la ley que el gobierno pueda enviar a cualquier ciudadano de la calle —abogado o no— a una sala de gran jurado con tal de que la fiscal general apruebe su nombramiento después de los hechos.”
(NYT vía MSN: https://www.msn.com/en-us/news/politics/the-u-s-judge-on-the-comey-case-basically-just-told-trump-and-pam-bondi-to-shove-it/ar-AA1R4uf8)

La farsa fue tal que Halligan ni siquiera presentó al gran jurado la versión final de la acusación. Una vergüenza monumental.

Comey lo dijo claro al celebrar el fallo: él sabe que Trump volverá por él, pero no tiene miedo.

“Creo en un poder judicial independiente, el regalo de nuestros Fundadores que nos protege de un aspirante a tirano.”
(HuffPost: https://www.huffpost.com/entry/trump-will-probably-come-after-me-again-comey-speaks-out-after-indictment-dismissed_n_6924d800e4b009699d49c44c)

El bully perdió. Y perdió feo.


2. En la misma tarde… Trump desata al Departamento de Guerra contra Arizona

Pero como cualquier abusivo que no soporta la humillación, Trump reaccionó de la manera más predecible y patética: buscando a quién golpear después del regaño.

El mismo día del fallo, el Pentágono —sí, ahora convertido en un garrote político al servicio del berrinche presidencial— anunció una investigación contra el senador Mark Kelly de Arizona, solo porque el exastronauta recordó a las fuerzas armadas que las órdenes ilegales no se obedecen.

Kelly respondió como un verdadero militar, no como un bravucón con manos pequeñas:

“No me van a intimidar… He dado demasiado por este país para quedarme callado ante bullies que valoran más su poder que la Constitución.”
(HuffPost: https://www.huffpost.com/entry/mark-kelly-trump-gallego-pentagon_n_6924af80e4b054439c6ad91a)

Su colega, el senador Rubén Gallego, fue más directo y más mexicano en espíritu:

“Esto es una maldita locura… Mark Kelly es un patriota. Y a Hegseth y todos esos —fuck you guys, no nos van a asustar.”

El nivel de locura llegó a tal punto que Trump compartió un mensaje que decía: “¡AHÓRCALOS, LO HARÍA GEORGE WASHINGTON!”, un lenguaje abiertamente de linchamiento dirigido a funcionarios electos.

Incluso el libertario Rand Paul —que casi nunca critica a Trump— tuvo que admitir:

“Su retórica es imprudente, inapropiada e irresponsable… no ayuda a sanar al país.”


3. Un patrón clarísimo: el bully aterrorizado golpea más fuerte

Trump perdió ante la ley esa mañana. Y como cualquier abusivo que siente que el mundo se le viene encima, buscó desquitarse con quien tuviera a la mano. El problema es que ya no hablamos de empujones en el recreo, sino de:

  • manipular al Departamento de Justicia,

  • usar al Pentágono como herramienta política,

  • atacar a legisladores electos,

  • promover violencia política explícita,

  • y socavar públicamente la cadena de mando constitucional.

Es la conducta clásica del matón que jamás fue disciplinado.
Solo que ahora tiene misiles nucleares.


Conclusión:

La jueza Currie fue el primer adulto responsable en mucho tiempo en decirle al bully: “Aquí no. Ya siéntese.”
Kelly y Gallego respondieron como patriotas.
Trump respondió como lo que es:
un cobarde impulsivo que jamás piensa en las consecuencias y que solo sabe atacar para ocultar su propio miedo.

Y ese, queridos lectores, es el problema más peligroso que enfrenta Estados Unidos hoy.

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