TRUMP SE DESENMASCARA: EL DEDO, EL F-BOMB Y EL NACIMIENTO DEL ESTADO POLICIAL

Publicado el 14 de enero de 2026, 5:44

Crónica de un presidente fuera de control

Si Donald Trump tuviera un espejo, quizá entendería el espectáculo grotesco que se ha convertido su presidencia. Pero no hubo espejo. Hubo cámara. Y hubo dedo.

Esta semana, en una planta de Ford en Detroit, el presidente de Estados Unidos —sí, el mismo que exige “orden” y “respeto”— perdió por completo la compostura. Ante lo que parece haber sido el grito de “protector de pedófilos”, Trump respondió como matón de secundaria: lanzó un “F* you”** y levantó el dedo medio, orgulloso, desafiante, infantil.

El contexto importa. El trabajador no gritó al azar. La referencia apunta directamente a la relación documentada entre Trump y Jeffrey Epstein, y al ritmo desesperadamente lento con el que el Departamento de Justicia, bajo Trump, ha liberado los llamados Epstein Files. Una lentitud que no convence a nadie.

Trump, fiel a su guion, niega todo. Dice que rompió relaciones con Epstein cuando éste “le robó masajistas”. Una explicación tan grotesca como insuficiente. Y mientras la sombra de Epstein sigue creciendo, el presidente ya no se limita a negarlo: explota.

📎 Video y reporte del incidente en Ford (TMZ):
https://www.tmz.com/2026/01/13/trump-flips-off-ford-worker/

Ford, por supuesto, salió a apagar el fuego con un comunicado corporativo lleno de frases vacías sobre “respeto”. Pero el problema no es el trabajador. El problema es un presidente que se comporta como si el país fuera su patio trasero.


Mientras Trump juega al macho, el Estado se descompone

Mientras Trump hacía berrinche en Detroit, Minnesota ardía.

Seis fiscales federales de alto nivel renunciaron en bloque tras negarse a participar en lo que consideraron una obscenidad institucional: investigar a la viuda de una mujer asesinada por un agente de ICE, mientras el propio tirador quedaba prácticamente blindado.

La mujer asesinada era Renee Nicole Good. Su viuda, Becca Good, ahora es tratada como sospechosa. ¿El agente que disparó? Intocable.

Joseph H. Thompson, número dos de la fiscalía federal en Minnesota, se negó a seguir ese libreto. También se negó a excluir a las autoridades estatales de la investigación del tiroteo. El Departamento de Justicia de Trump le cerró la puerta. Thompson renunció. Con él, otros fiscales clave.

El mensaje es claro: no se investiga al poder armado del Estado; se persigue a quienes lo cuestionan.

📎 Investigación del New York Times sobre las renuncias:
https://www.nytimes.com/2026/01/13/us/prosecutors-doj-resignation-ice-shooting.html

Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, no ayudó a calmar nada: calificó públicamente a Renee Good como “terrorista doméstica”. Una víctima. Una mujer desarmada. Terrorista.

Esto ya no es negligencia. Es doctrina.


ICE: brutalidad, caos y sadismo

Lo que siguió en Minneapolis parece sacado de un manual de represión de baja intensidad.

Ciudadanos estadounidenses —sí, ciudadanos— como Patty O’Keefe y Brandon Sigüenza fueron rociados con gas pimienta, sacados de sus autos a golpes, detenidos durante horas y humillados por agentes federales.

Uno de esos agentes se burló de O’Keefe con una frase escalofriante:

“Deja de obstruir, por eso esa perra lesbiana está muerta.”

Eso no es un exceso aislado. Es un clima de impunidad.

Dentro del edificio federal Bishop Henry Whipple, los agentes no sabían usar teléfonos, no sabían abrir puertas, no sabían llenar formularios. Pero sí sabían amenazar, insultar y ofrecer tratos mafiosos: información a cambio de dinero o protección legal.

📎 Reporte completo de Sahan Journal:
https://sahanjournal.com/immigration/ice-citizen-observer-detainment-minnesota-whipple-building/


Puertas derribadas, gas lacrimógeno y “policía secreta”

En barrios como Powderhorn, ICE fue puerta por puerta. Sin órdenes judiciales claras. Con agentes encapuchados. Con gases químicos. Con detenciones de observadores legales.

Cuando la comunidad se reunió —más de 100 personas— la respuesta fue gas, balas de pimienta y violencia indiscriminada. Legisladores estatales fueron empujados. Mujeres discapacitadas fueron sacadas a rastras de sus autos.

Una legisladora lo dijo sin rodeos:

“Esto parece policía secreta.”

📎 Segundo reporte de Sahan Journal:
https://sahanjournal.com/public-safety/minneapolis-ice-confront-observers-door-knocking-powderhorn/

Minnesota, Minneapolis y St. Paul ya demandaron al gobierno federal por estas prácticas. No es retórica. Es crisis constitucional.


El dedo que define una presidencia

Así que sí, Donald.

Mientras tú levantas el dedo medio en una fábrica, el país se desangra:

  • Fiscales renuncian.

  • Ciudadanos son gaseados.

  • Viudas son perseguidas.

  • Agentes actúan como bandas armadas.

Qué lástima que no hubiera un espejo en esa planta de Ford. Porque el dedo que levantaste no era para ese trabajador.

Era para todos nosotros.

Y, francamente, te quedaba perfecto.

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