Ah, qué frágil se volvió la Casa Blanca… cuando el dedo no es de Trump.
Menos de 48 horas después de que Donald Trump le gritara un “Fuck you” a un trabajador disidente en una planta de Ford y levantara el dedo medio como si fuera símbolo patrio, su vocera, Karoline Leavitt, salió indignadísima a acusar a otros de ser obscenos.
No es sátira. Es real.
Desde el podio, Leavitt culpó a los demócratas —no a los balazos, no a las redadas, no a ICE— de la violencia en Minneapolis:
“The Democrat Party has demeaned these individuals. They’ve even referred to them as ‘Nazis’ and as ‘the Gestapo.’ And that is absolutely leading to the violence we’re seeing in the streets.”
Y luego remató, señalando imágenes de protesta:
“It says ‘F ICE.’ You have these individuals who are putting their middle finger, proudly so, at the camera… These people don’t do this without encouragement from people in power who make them feel like it’s OK.”
— Karoline Leavitt, Casa Blanca
📌 Fox News:
https://www.foxnews.com/politics/white-house-blames-democrats-ice-violence-minneapolis-erupts-insurrection-act-threat-looms
O sea:
👉 El dedo de Trump = liderazgo
👉 El dedo del ciudadano = incitación violenta
La obscenidad no es el problema.
El problema es quién la comete.
MEDALLAS DE “PAZ”, SECUESTROS NOCTURNOS Y BALAS FEDERALES
Y aquí entra la ironía que Trump quisiera borrar.
Este es el mismo presidente que presumió una medalla de “paz” de segunda mano mientras su administración celebraba el secuestro ilegal de Nicolás Maduro, sacado de su cama “en pijamas”, según la narrativa trumpista, como si eso no fuera exactamente lo que hace un régimen autoritario.
Trump dijo que Maduro era dictador.
Trump dijo que eso era orden internacional.
Trump dijo que era paz.
Hoy, ese mismo Trump amenaza con mandar tropas contra su propia población.
Ah, pero tranquilos — ahora resulta que pintar “F ICE” es lo que rompe la civilidad.
“NO DEBERÍAMOS NI TENER ELECCIONES”
Y como si todo eso no fuera suficiente, Trump ya empezó a decir la parte en voz alta.
En entrevista con Reuters, el presidente lanzó esta joya:
“When you think of it, we shouldn’t even have an election.”
Después, como siempre, intentó envolver la bomba con sarcasmo barato, que si era “broma”, que si la prensa exagera, que si “siempre respeta elecciones… excepto cuando están amañadas”.
📌 Rolling Stone documentó el episodio completo:
https://www.rollingstone.com/politics/politics-news/trump-suggests-canceling-midterms-1235500336/
Le preguntaron a Leavitt si el presidente hablaba en serio.
Ella respondió que era “facetious”, que solo estaba bromeando.
Cuando un reportero insistió —¿le parece gracioso cancelar elecciones?— Leavitt se enfureció:
“Were you in the room?”
Traducción libre: no cuestiones al poder.
MINNESOTA: BALAS PRIMERO, DISCURSO DESPUÉS
Todo esto ocurre tras la muerte de Renee Macklin Good, ciudadana estadounidense de 37 años, asesinada por agentes de ICE en Minnesota. Días después, otro agente disparó contra un migrante venezolano durante un intento de arresto.
Las protestas que siguieron han sido mayoritariamente pacíficas, pero Trump decidió subir la apuesta:
amenazó con invocar la Ley de Insurrección.
📌 NPR explica por qué esta ley es tan peligrosa y tan fácil de abusar:
https://www.npr.org/2026/01/15/nx-s1-5678612/minneapolis-insurrection-act-trump-threats
La ley permite federalizar tropas, saltarse a gobernadores, y poner militares a hacer trabajo policial, todo sin aprobación del Congreso.
No es coincidencia.
Es escalada.
CUANDO EL PROBLEMA NO ES EL DEDO, SINO EL ESPEJO
Las encuestas cuentan la parte que Trump no quiere oír:
📊 51% de los estadounidenses dice que ICE hace a las ciudades menos seguras, no más.
📊 52% desaprueba cómo ICE está haciendo su trabajo.
Cuando el apoyo se derrumba, Trump no cambia políticas.
Cambia reglas. Cambia narrativas. Cambia culpables.
Primero fue “fraude”.
Luego “agitadores”.
Ahora “lenguaje obsceno”.
Pero el patrón es el mismo:
el poder nunca es responsable; el pueblo siempre es el problema.
Y así tenemos al presidente que grita groserías, amenaza elecciones, presume secuestros y juega con tropas…
acusando a otros de cruzar la línea.
Ah, la ironía.
Ah, la desvergüenza.
Ah, el dedo que solo ofende cuando no es suyo.
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